
Por el hilo se saca el ovillo.
¿Y del ovillo qué? La vida entera
se desgrana cosiendo.
Vino esta mañana,
como todos los lunes: Trinidad.
Y cuanto más vieja,
su labor más joven.
Viste ahora a los niños:
lo menos exigente, lo ligero.
Le dan a retocar alguna prenda
que ha quedado anticuada.
Es como un motivo
de tenerla a comer, y ella lo sabe.
Y por eso se afana.
(continuará)
[...] La costurera, Juan Gil-Albert [...]